No sigamos lo que es malo, sino lo que es bueno, el que hace bien es de Dios; mas el que hace mal, no ha visto a Dios.  Debemos dar testimonio del amor de Dios en presencia de todos, a los cuales si ayudamos como conviene según Dios, haremos  bien y seremos cooperadores de la verdad.

Fuerza y honor son tu vestidura; y te ríes de lo por venir. Abres tu boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en tu lengua. Consideras los caminos de tu casa, y no comes el pan de balde. Te levantan tus hijos y te llaman bienaventurada; y tu marido también te alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas, engañosa es la gracia, y vana la hermosura; vos madre que temes a Dios, serás alabada.”

Los jóvenes sujétense a los mayores y todos  debemos ser humildes en nuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracias a los humildes.

Dice Dios “sujétese toda persona a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas.” Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto, y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. Dios es el que cambia los tiempos y las edades, quita presidentes y pone presidentes, da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos.

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