Miércoles, 08 Diciembre 2021

El avance de la Autogestión, Cooperativismo y Economía Social Solidaria

Publicado el Lunes, 15 Noviembre 2021 12:43 Escrito por

La autogestión refiere a la propia gestión de los trabajadores sobre su unidad de trabajo, sin capitalistas ni gerentes, desarrollando su propia organización del proceso de trabajo, adoptando formas no jerárquicas de organización.

Entendemos entonces a la autogestión como una forma dinámica de organización económica-productiva alternativa a las propias del sistema capitalista. Una forma de organización donde los propios trabajadores definen colectivamente bajo qué normas y reglas se regula la producción, qué organización toma el proceso de trabajo, cuál es el uso que se le da al excedente, cómo se comercializan sus productos o servicios y cómo es la relación con el resto de la sociedad. En síntesis, autogestión significa que los trabajadores colectivamente deciden, definen y llevan a la práctica todo aquello que compete a su trabajo. En este sentido, autogestión significa también una forma de organización económica donde no existen relaciones entre empleadores y empleados, entre dueños de los medios de producción y desposeídos de los medios de producción, donde no existe por tanto la plusvalía.

Por su parte, entendemos al cooperativismo como un movimiento social que surge en paralelo al avance de la revolución industrial y sus progresos tecnológicos a fines del siglo XVIII y principios del XIX, denunciando y resistiendo las consecuencias negativas que estos avances produjeron en el trabajo de los talleres de producción artesanal. Las ideas y prácticas cooperativistas llegan a nuestro país de la mano de los inmigrantes europeos a fines de siglo XIX, principio de siglo XX, quienes a través de sus tradiciones, sus reivindicaciones y su bagaje ideológico-cultural, introdujeron formas de organización y lucha que traducían ideas de solidaridad y cooperación. De esta forma, surgen las primeras organizaciones cooperativas en Argentina que tenían en su mayoría una base mutualista y de servicio a sectores de colectividades y gremios.

Actualmente, una cooperativa se concibe como “una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controladas”, según la definición adoptada por la Alianza Cooperativa Internacional6 en 1995. Es decir que la cooperativa es una empresa social que se posee en conjunto (colectivamente por sus socios o integrantes) y que es controlada, gestionada y administrada democráticamente. Dos características centrales (la propiedad colectiva y el control democrático) la diferencian de las empresas controladas por el capital (empresas capitalistas) o por el gobierno (empresas estatales). A su vez, los principios cooperativos, formalizados en 1937 y actualizados en 1966 y 1995, determinan: Adhesión abierta y voluntaria - Control democrático de los asociados - Participación económica de los asociados - Autonomía e independencia - Educación, entrenamiento e información - Cooperación entre Cooperativas -Compromiso con la comunidad.7

Estos principios son entendidos como pautas generales a través de las cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores. Los valores que promueve y sobre los que se basa el cooperativismo como pensamiento, movimiento y práctica social son la ayuda mutua, la democracia, la responsabilidad, la igualdad, la equidad y la solidaridad.

Por último, nos interesa trabajar sobre la noción de economía social solidaria. Hace ya unos años, desde diferentes perspectivas teóricas, y específicamente desde una perspectiva latinoamericana (aunque no solamente), se viene trabajando sobre los conceptos de economía social, de solidaridad, solidaria, popular o del trabajo. La diversidad de adjetivos da cuenta de la diversidad de definiciones y planteos al respecto de una economía que, más allá de esta variedad de nominaciones, se piensa y concibe en algún sentido como una economía distinta a la economía de mercado o a lo que podríamos denominar como economía formal, o economía a secas.8

Entendemos a la economía social solidaria no como una economía de pobres para pobres que emerge en situaciones de crisis para “paliar” las necesidades momentáneas (concepción que también aparece respecto a esta economía) sino como

La economía social solidaria está conformada por el conjunto de prácticas laborales, productivas, de intercambio y consumo, que tienen como punto de partida la resolución de necesidades básicas y de subsistencia. Adoptando para su funcionamiento y organización, prácticas alternativas con criterios y valores basados en la autogestión, la solidaridad, la cooperación y la reciprocidad que posibiliten la reproducción de la vida, la propiedad colectiva o social de los medios de producción, la toma de decisiones compartidas y la distribución equitativa de los ingresos.

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