Lunes, 30 Enero 2023

La bici política y la meta

Publicado el Domingo, 15 Enero 2023 10:20 Escrito por Iván Ojeda
Imagen creada por IA a partir de las palabras "político!, "bicicleta" "meta" "camino" "elecciones" "honestidad" "peronismo" Imagen creada por IA a partir de las palabras "político!, "bicicleta" "meta" "camino" "elecciones" "honestidad" "peronismo"

Hablar con verdad, la mayoría de las veces no es aceptado. Pero la verdad no ofende. Se ofenden con la verdad. ¿Quién puede negar lo que es bueno y justo… para todos? ¿Hay verdad en el Gobierno provincial? ¿Acaso no debe haber verdad en las acciones de gobierno?

Lo que busca el Gobierno de la Provincia es el continuismo de un modelo político que tuvo acciones positivas en un momento histórico, pero… ¿no está agotado? Porque un proyecto de provincia implica más que obras públicas con fines políticos; implica obras integradas a una Política Económica que genere trabajo autosustentable y medios económicos accesibles a una vida digna para sus habitantes –los auténticos destinatarios- acompañada de una Política Social que hoy exige prioritariamente vivienda, mejor servicio de salud y mejores condiciones para la educación por un lado, pero también una Justa Gobernabilidad, con participación y corresponsabilidad por el otro. Son tres elementos básicos de una buena gestión, no siendo otra cosa que trabajo genuino, justicia social y transparencia en los actos de gobierno.

Ley de lemas, candidatos digitados que aceptan serlo y adelanto de las elecciones en San Luis. ¿A quién beneficia?

En cambio, cuando se continúa e impone un Proyecto Político que no fue hecho por la población, y que encima no se renueva, sin responder a las necesidades y demandas de la gente, entonces es momento de debatir lo realizado y construir algo distinto. Si el gobierno no lo hace, la población tiene que construir ese camino.

El Gobierno de San Luis, debe ser justo con su población, y no pretender la continuidad ni de su Modelo Político ni de sus Prácticas Políticas, como la digitación de candidatos; no somos incapaces de decidir y que otros lo hagan por nosotros. Tampoco decirnos qué hacer. Es muy deshonesto usar argucias políticas justificándose en la Constitución Provincial, porque de ese modo se continúa negando obstinadamente su progresivo declive, previniendo un alto y probable traspié electoral.

Y en relación a esto, ¿es una preocupación sentida por el Pueblo de San Luis adelantar las elecciones? ¿O una preocupación de los que nos gobiernan? ¿Acaso las necesidades y demandas no satisfechas no se pueden afrontar ahora? ¿Qué cambiaría con la gestión del mismo modelo? ¿Por qué no respetar fechas electorales normales?

Sin embargo,  a todas luces se busca la continuidad del grupo político  gobernante, junto a una Burocracia enquistada en el Partido Justicialista provincial al que acompaña la complicidad de ciertos sectores económicos y partidos políticos –minoritarios en realidad- que, sumisos, aceptan esas reglas de juego para ocultar sus intereses e incapacidad de ofrecer alternativas democráticas viables para el bien común, sin necesidad de continuar con estas alianzas neoperonistas familiares, socialdemócratas y/o neoliberales como hizo –por ejemplo- la dirigencia de la UCR para subsistir, pero que lamentablemente la llevan a desaparecer del mapa político, lo que igualmente ocurre con el Peronismo de la provincia.

El Gobierno provincial cree, desde su visión conservadora, que es lícito pasar por encima de lo que piensa y quiere el Pueblo; con dádivas, estipendios y obras con fines electorales. Lo que corresponde es Verdad, trabajo y Justicia Social. Ya vimos que orientaron una elección presentando candidatos testimoniales engañando al votante, cuando esos candidatos renunciaron y accedieron otras personas al gobierno, como sucedió en la última legislativa; y ante la encrucijada de la próxima contienda, modifican, sin consulta popular, el sistema electoral, aunque sea una prerrogativa legal. Prerrogativa establecida por los responsables de emitir leyes provinciales, pero según se les ordena oportunamente.

Modificar o establecer leyes para ganar una elección e imponer candidatos aludiendo que son los afiliados quienes lo solicitan cuando en verdad es una decisión personal y unilateral de quien gobierna, no es ético. Deja sin opciones válidas a los afiliados y a los comprovincianos para elegir candidatos. Y aunque sean votados por no haber otra opción, es muy difícil que sean aceptados; siguen siendo ilegítimos. ¿Dejar sin opción al electorado es democracia? Muchos nos preguntamos: ¿qué hacemos? ¿a quién votamos? ¿Por qué tenemos que elegir al que nos imponen? La respuesta está en el hacer.

Ganar una elección no garantiza continuidad ni gobernabilidad. Porque estamos en una época donde las personas y las sociedades toman cada vez más conciencia de la necesidad de una Democracia Directa, transparente, participativa, pública, masiva y de control sobre cualquier gestión de gobierno, sin candidatos sólo por el cargo o en connivencia con ciertos intereses, y el Gobierno Provincial se encuentra en las antípodas de esta realidad. ¿O no hay memoria de los planteos históricos de la población, de los gremios, y de cómo reaccionó y reprimió oportunamente esta gestión? ¿No hay conciencia de su responsabilidad y las consecuencias?

Adelantar las elecciones demuestra debilidad y especulación. Visibiliza miedos, dudas o plena conciencia de si las propias acciones de gobierno serán o no, acompañadas por la población. Es oportunismo en relación a cualquier movimiento futuro en el espectro provincial y/o nacional. Demuestra falta voluntad política para confiar y gobernar con la Comunidad, para tomar el toro por las astas y atreverse a decisiones de envergadura, que exigen valentía y honestidad.

Honestidad y buenas intenciones, abriendo el juego a una democracia amplia, para que la libre organización, deliberación y decisión popular, asamblearia del Pueblo, decida si el sistema electoral requiriese ser modificado, a quienes postular y que los tiempos electorales no sean fijados por la conveniencia de la burocracia política.

Los que se enredan burdamente en el brete de la politiquería, especulan cínicamente sobre posibles candidatos, giros y decisiones del partido y grupo gobernante, tanto la oposición como el propio gobierno, coincidiendo propios y ajenos en el declive del gobierno provincial por un lado, y la polarización de la elección entre el oficialismo neoperonista familiar con sus obsecuentes seguidores, y el neoliberalismo disfrazado de progresismo por el otro, que muchos en la población ven como recurso -respiro sin futuro- para salir del brete.

Estas actitudes son una falta de respeto y consideración a las esperanzas y sueños de los sanluiseños. No nos merecemos eso. Y escuchando al candidato digitado por el gobernador, que acepta tal ofrecimiento, nos preguntamos: ¿No tiene dignidad? ¿No se anima a un sistema de elección interna abierta para ver si el peronismo y el pueblo de San Luis lo aceptan como candidato? Y los afiliados y simpatizantes del Justicialismo que están más integrados al Partido, ¿siguen acatando todo sin chistar, sin discutir, sin debatir por lo menos, al candidato impuesto? Lo han hecho tantas veces que han perdido la conciencia y vergüenza de su obsecuencia, demostrando miedo, cobardía o incapacidad para discutir políticas y candidatos.

El Peronismo en San Luis, en cuanto idea de Justicia Social, Democracia, Solidaridad y hasta del Cristianismo que tanto se pregona, está abandonado por sus dirigentes. Porque no se respeta la vida, la dignidad, las creencias, y los derechos fundamentales que hacen a la sana convivencia y al respeto de las personas sin mentirles; tampoco hay amor al prójimo. Sólo hipocresía.

Se impone una práctica política que engaña a los jóvenes, ignorando la militancia del debate público y abierto, del cuestionamiento, de la libertad de expresión, de la política como servicio público y desinteresado a la Comunidad, tratando de convencernos como algo normal el descrédito a las personas, la no aceptación de la crítica, la aceptación pasiva de decisiones unilaterales y muchas de ellas injustas, rindiendo culto a la personalidad. Pero todos… somos iguales ante la ley.

Hoy, el Partido Justicialista de San Luis no representa ni al Peronismo ni a lo Popular. La oposición, dentro y fuera del peronismo, como la no peronista e independiente, es demasiado gris. La oposición, en lugar presentar proyectos viables y creíbles, se sumerge en posturas de odio neoliberal, extremas, algunas fascistas, y también oportunistas al incluir dentro de su mismo odio al peronismo kirchnerista –como hace el Gobierno Provincial con los “pseudo K” aliados que consienten su propio desprecio- y tampoco ofrecen una alternativa para debatir. Sencillamente porque no hay ni quieren ideas ni debate.

También están aquellos que, peronistas o no, en lugar de presentar una propuesta superadora a la Comunidad, dejando de lado el miedo, la especulación, las justificaciones de que solamente con plata se puede competir con el gobierno, se paralizan en el desánimo, el abandono y el voto castigo como si ello solucionase algo, o se arriman a sectores ideológicamente antagónicos al pensamiento Justicialista o contrarios a cualquier pensamiento Popular, buscando una salida a la asfixia y a la desesperanza.

“Seamos libres y lo demás no importa”. San Martín.

Y más allá de bonitas y conciliadoras palabras o críticas –sólo al gobierno nacional pero no al provincial- se niega también la responsabilidad provincial en la grieta, cuando en realidad, más allá de la defensa de los intereses de San Luis -que corresponde-, este gobierno siempre se opuso a cualquier gobierno nacional, aunque sea del mismo signo, llegando, como en el 2015, a apoyar al Neoliberalismo al dejar “en libertad de conciencia” a sus afiliados por conveniencia política. ¿No es responsabilidad grave eso? ¿No fue acompañar al gobierno Neoliberal anterior en contra del Peronismo? Terminemos con la hipocresía, pero también con los miedos y los desánimos; generemos la oportunidad diciéndole no a la autocracia, a la digitación de candidatos, al continuismo, al materialismo y al pragmatismo oportunista, digámosle no a la polarización, a candidatos millonarios y obsecuentes, organizándonos para recuperar los sueños que nos pertenecen, construyendo un camino de verdad, justicia y solidaridad. Cambiemos la mentalidad, abrámonos a la verdad con valentía. Sin amor, no hay salud.

¿Seremos capaces de esa epopeya para llegar a la meta?

 

 

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