Miércoles, 08 Diciembre 2021

Mi nombre es Silvina Valeria García. Nací en Villa Mercedes, Y he vivido en esta linda ciudad toda la vida. Con mi marido Martín y mis dos hijos Marco y Morena compartimos una hermosa casa en el barrio 640 viviendas,

Mi marido y yo tenemos trabajos independientes para poder llegar a fin de mes, y vivimos al día. Yo tengo 44 años, por lo que a las personas que pasamos cierta edad se nos complica fundamentalmente el tema laboral y económico, ya que se ven limitadas las oportunidades de trabajo. Soy emprendedora y tengo un puesto los fines de semana en Plaza San Martin de artículos varios. Principalmente regalería.

Publicado el Martes, 07 Diciembre 2021 18:01 Escrito por

Sísifo era hijo del Viento, como Claudio Paul Caniggia, y, al igual que él, rapidísimo para los mandados. Tuvo la suerte de casarse con una estrella, Mérope, y la desgracia de mojarle la oreja a los dioses.

Entre los varios hijos que tuvo Eolo, se destacó por lejos Sísifo: el más inteligente, el más avaro y el más inescrupuloso hombre de su tiempo. Curiosamente, o no tanto, se lo reconocía también como un gran impulsor del comercio. Sísifo fue rey de Corinto pero no vaya a creer usted que eso significaba gran cosa. Aquellos eran tiempos discretos, de reyes pastores, por no decir crianceros, como si dijésemos Duque de Andacollo, o algo así.

Tenía Sísifo un  vecino llamado Autólico, quien era hijo del Dios Ares (Mercurio para los romanos), los dos, padre e hijo, un par de pícaros tramposos. Resulta que Autólico, que era cuatrero, había recibido de Ares el don de tunear los rebaños, de suerte tal que podía poner y sacar cuernos a voluntad, o volver una vaca negra en blanca y viceversa. De este modo, aunque para Sísifo era evidente que su ganado menguaba al mismo ritmo que crecía el de Autólico, nunca podía pescarlo en falta porque sus propios animales se volvían irreconocibles a sus ojos.

¡Qué noche Bariloche!

Una noche Sísifo se quedó grabando en los vasos de sus animales la siguiente frase: “Robado por Autólico”. Se deduce de este hecho una alternativa bastante evidente: o las vacas tenían unas pezuñas enormes o Sísifo la letra muy chica. Como sea, a la mañana siguiente, ni bien comprobó que le habían choreado otra vez, Sísifo convocó al vecindario y, en patota, lo fueron a ver Autólico. Éste, lo más campante, los dejó pasar a sus corrales y allí Sísifo levantó la perdiz levantando los cascos de las vacas.

Aprovechando el revuelo que se armó, Sísifo entró a la casa de Autólico donde encontró a la hija de este, la bella Anticlea quien estaba celebrando su boda. Más ligero que un purgado, Sísifo la sedujo y concibió un hijo en el lecho nupcial. Aquel niño sería nada menos que Odiseo (Ulises para los latinos) quien, con un abuelo como Anticleo y un padre como Sísifo resultó ser un muchacho más peligroso que cepillarle los dientes al león.

Publicado el Sábado, 13 Noviembre 2021 10:46 Escrito por

Estará disponible en reuniones hechas en inglés para poder traducir el contenido a los siguientes idiomas: español, francés, portugués y alemán

Publicado el Miércoles, 29 Septiembre 2021 09:11 Escrito por
El comportamiento humano en su propia naturaleza nos lleva a entender que su amplitud es realmente compleja, pues se ve afectada por diferentes condiciones a lo largo de su proceso de cambio para llegar a la estructura que tiene hoy en día. Por lo que se debe aceptar que su filogénesis, la cual es el proceso evolutivo de formación a través del tiempo, ha cambiado radicalmente las ideas en el hombre que causan su comportamiento, de acuerdo al contexto biológico, social, cultural, ambiental y económico en el que el individuo se desarrolle. 
Publicado el Viernes, 24 Septiembre 2021 20:31 Escrito por

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