Miércoles, 23 Junio 2021

Opinión

Publicado el Lunes, 03 Mayo 2021 09:44 Escrito por Diego Martín González

Las expresiones públicas en nuestro querido País evidencian una deplorable constante: los poderosos quieren irse a vivir a Uruguay -aunque, en realidad, no saben por qué “es mejor”, aunque es cierto que allá parece que les gusta que los “vacunen”-, los poderosos también chatean con senadores norteamericanos -pero no saben quién fue José de San Martín ni mucho menos qué hizo, creen que sólo es un nombre que se le coloca a las calles-, los poderosos -que, además, se creen genios- también critican la administración de la pandemia que realiza el Gobierno argentino -aunque sus publicitadas prepagas son de lo peor-, los poderosos, también, son incapaces de entender que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no alcanza a ser una provincia, que sólo es un híbrido jurídico-político que, para los señalados poderosos unitarios, vendría a representar algo así como la capital de una imaginaria, ideal -o no tanto- “República Occidental del Uruguay”, donde no se pagan impuestos de ninguna clase, se puede circular sin barbijo aunque hierva de COVID -19, y todas las enfermedades sólo afectan a los pobres, para ¿alivio? de su patente esnobismo.

El maestro Arturo Jauretche se encargó de esto hace una punta de años, aunque su genial Manual de Zonceras Argentinas debería tener 45.000 páginas y jamás se podría arribar a una edición definitiva, porque el imperialismo y sus esbirros no descansan, y porque los argentoludos abundan por doquier, lamentablemente.

Suele ser apropiado para demostrar una idea acudir a ejemplos que grafiquen o expongan el desarrollo de la idea que se postula. Viene a mi atribulada conciencia en este preciso instante un caso paradigmático que reúne los requisitos de los nefastos personajes aquí descriptos. Y el nombre del elegido es... Claudio Belocopitt, titular de la ¿prestigiosísima? -y porteñísima- prepaga Swiss Medical, dueño y fundador de la Maternidad Suizo Argentina, de diversas empresas de salud diseminadas por el territorio nacional y del 40% de las acciones del Grupo América, junto a Daniel Vila y José Luis Manzano, nada menos. Las opiniones sobre políticas sanitarias de Don Claudio ocupan importantes espacios en los principales medios de comunicación. ¿Don Claudio es médico? No, es Contador. ¿Entonces? Cuando un profesional de la salud difunde sus ideas por la prensa podemos advertir en la pantalla su matrícula profesional o, si fuese radio, se hace referencia expresa a la misma, y en medios gráficos lo mismo.

El mundo al revés está a la vista, diría el genial maestro Galeano. Pero igual, para muchos, Belocopitt es una suerte de gurú en temas de salud, aunque la familia de Diego Armando Maradona debe tener una opinión diferente sobre la calidad de atención de la citada prepaga. Ejemplos como este abundan, en todos los ámbitos del poder real.

El siempre fatigado expresidente Macri, otro ejemplar notable, es un emergente de esta penosa realidad, alguien que no debería ser tomado en serio, bajo ningún punto de vista. Sin embargo...

¿Y el rol de los grandes medios de comunicación? Se han convertido en meros instrumentos aptos para difundir el odio que impulsan, en las redes y en todos lados, Bullrich (Patricia), Durán Barba y cía.

Continuará...

 
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