Sábado, 02 Julio 2022

Luego de algunos años en el circuito underground londinense en los que pasaron de tocar composición de rhythm and blues a darle forma a su sonido psicodélico, Pink Floyd logró firmar un contrato con el sello EMI en 1967, año en el que la banda liderada por Syd Barrett y Roger Waters le presentó al mundo su primer disco de estudio titulado The Piper at the Gates of Dawn.

Publicado el Lunes, 25 Abril 2022 00:15 Escrito por

La edición del sello Resonance de "Morning Glory" e "Inner Spirit", dos discos en vivo de Bill Evans de 1973 y 1979, registrados en sus dos únicas visitas a la Argentina, refresca en los fans locales aquellos inolvidables días que permitieron apreciar en toda su dimensión el arte del genial músico.


La festejable edición del sello estadounidense Resonance de "Morning Glory" e "Inner Spirit", dos discos en vivo de Bill Evans de 1973 y 1979, registrados respectivamente en los teatros porteños Gran Rex y San Martín en sus dos únicas visitas a la Argentina, refresca en los fans locales aquellos inolvidables días que permitieron apreciar en toda su dimensión el arte del genial músico y dejaron un sinfín de anécdotas que le confirieron a esos conciertos una mística inigualable.

Un show a las diez de la mañana que confundió al público, audiencias plagadas de célebres músicos locales, un concierto en San Nicolás en un teatro semivacío en un evento asociado a la elección de una reina regional, su fascinación al ver en un show de tango al bandoneonista Walter Ríos y una actuación en un programa televisivo de Andrés Percivale que fue interrumpida en la mitad fueron algunas de las curiosidades de aquellas visitas.

Pero la presencia de Bill Evans también es recordada por la indeleble huella musical que dejó en quienes pudieron apreciar en vivo al pianista que marcó un antes y un después en el formato de trío con contrabajo y batería; en 1973, acompañado por el contrabajista Eddie Gómez y el baterista Marty Morell; y en 1979, por Marc Johnson y Joe Labarbera.

La mañana del 24 de junio de 1973, cuando todavía no se habían acallado los ruidos de los enfrentamientos de cuatro días atrás en Ezeiza durante el regreso del exilio de Juan Domingo Perón, Bill Evans hizo su debut en suelo argentino con un concierto en el Teatro Gran Rex, ante un auditorio que no colmó el lugar -un poco por falta de promoción del show y otro poco por la confusión que provocó el particular horario-, pero plagado de figuras locales de la música.

La presencia del genial pianista en el país fue gracias a las gestiones del empresario teatral Alejandro Szterenfeld, se produjo en el marco de una recorrida que también abarcó Uruguay y Chile, y no incluyó más actividades que el show mañanero en el Gran Rex, fijado en ese horario por una cuestión de agenda.

Hugo Díaz, Enrique "Mono" Villegas, Horacio Salgán, Ariel Ramírez, Eduardo Lagos, Gustavo "Cuchi" Leguizamón y Alfredo Remus fueron apenas algunos de los tantos artistas que se acercaron para escuchar a Bill Evans, describió para Télam el periodista Claudio Parisi, autor del libro "Grandes del jazz internacional en Argentina (1956-1979)".

La presencia de Bill Evans tambin es recordada por la indeleble huella musical que dej en quienes pudieron apreciar en vivo al pianista
La presencia de Bill Evans también es recordada por la indeleble huella musical que dejó en quienes pudieron apreciar en vivo al pianista.


"No fue una visita muy publicitada. Se corrió más la bolilla por el boca a boca en el ambiente de los músicos", señaló el periodista, quien puntualizó que las escasas crónicas de la época destacaron en particular la sorpresa que había generado el estilo de Eddie Gómez, hasta el momento un desconocido en nuestro país. También hubo alguna mínima polémica cuando los ortodoxos del género no digirieron del todo bien la novedad de que incorporara a su repertorio una versión de "Esta tarde vi llover", el famoso bolero de Armando Manzanero, apuntó Parisi.

"Fue una experiencia inolvidable, muy grato para todos. Un concierto maravilloso", rememoró a pedido de Télam el contrabajista Alfredo Remus, quien por intermedio del periodista Nano Herrero tuvo la oportunidad de conocer al trío en el lobby del Hotel Claridge, en donde se hospedaba.

Desde ese momento, el músico local se ofreció para transportar en su vehículo personal a Eddie Gómez y Marty Morell, quienes en sus breves horas en Buenos Aires no perdieron tiempo y fueron a un local llamado Bossa Nova, propiedad de Jorge "El Negro" González.

"A mí no me sorprendió el show porque soy `billevariano de la primera época´ y sabía bien de qué se trataba, ni me sorprendió Eddie Gómez porque conocía muy bien su estilo", explicó Remus

La segunda visita de Bill Evans al país en 1979, posible por la gestión de los empresarios publicitarios Ronnie Scally y Jorge Giovanelli -debutantes como promotores de conciertos de jazz-, incluyó dos funciones el 19 de septiembre en el Teatro Ópera, un show en el Teatro El Círculo de Rosario el 24, al día siguiente una presentación en San Nicolás y el 27, finalmente, en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín.

Un paso en falso resultó la parada en San Nicolás, programada por la gran cantidad de ciudadanos estadounidenses que estaban radicados en esos días en esa ciudad a raíz de las labores que llevaban a cabo para una empresa petrolera. La realidad es que la audiencia no superó los 200 espectadores y la actuación tuvo que ser asociada a la ceremonia de elección de una reina regional para que no sea un fracaso total.

Con la salud minada desde haca varios aos por los excesos Bill Evans muri con solo 51 aos
Con la salud minada desde hacía varios años por los excesos, Bill Evans murió con solo 51 años.


Sin embargo, esta posta dibujó una sonrisa de felicidad en el rostro de Bill Evans cuando entre bambalinas vio un viejo piano de la misma marca e igual modelo al que tenía cuando era niño y en el que había tomado sus primeras lecciones. "Emocionado pidió si se lo facilitaban y, obviamente, le sacaron las telas, lo limpiaron y Bill se puso a tocar ahí nomás, en los pasillos", contó Parisi.

En esta visita más extensa, Bill Evans fue llevado por el recordado conductor radial Mochín Marafiotti a Caño 14 para que vea un recital de tango, en donde quedó fascinado con el estilo del bandoneonista Walter Ríos; en tanto que el resto del trío estuvo en Jazz & Pop, el mítico local del Negro González, en donde se trenzaron en una memorable zapada junto a los músicos de Lionel Hampton, quien también actuaba en el país en aquellos días.

Un joven Adrián Iaies -vestido con ropa de soldado porque cumplía en esos días con el Servicio Militar Obligatorio- asistió en esa ocasión al show del Ópera y aún se emociona al evocar para Télam esa jornada.

"Yo conocía todos los temas que tocaron porque eran standards, pero recuerdo muy bien que cuando empezaba a sonar el tema, yo ya reconocía la versión. Era muy loco estar viendo algo que solo habías escuchado en el cuarto de tu casa, porque en esa época imaginate que no había videos, redes, ni nada de eso", contó entusiasmado el pianista argentino.

Y añadió: "En esos conciertos todo te sorprende y nada te sorprende. porque está tocando una música que conocés, con códigos que conocés; pero todo te sorprende porque los tipos en vivo siempre tocan mejor que en los discos, arriesgan más, están más sueltos. Bill Evans inventó los tríos modernos de jazz, marcó un antes y un después, así que fue ir a ver a alguien que inventó eso que estás viendo".

Además de los shows en los que fue presentado por Nano Herrera a pedido del propio músico, la gente de Buenos Aires también pudo ver fugazmente a Bill Evans tocando en televisión, en un envío que conducía Andrés Percivale. Aunque se trató de apenas medio tema, porque su actuación fue interrumpida por el cierre del programa.

Un año más tarde, con la salud minada desde hacía varios años por los excesos, Bill Evans murió con solo 51 años en un hospital de Nueva York, por lo que esos shows de 1979 quedaron en la historia como unas de las últimas grandes performances del genial pianista. Afortunadamente, ahora se pueden revivir de manera inmejorable.

Publicado el Domingo, 24 Abril 2022 13:06 Escrito por


A pura explosión, llamaradas de fuego, papel picado, los conocidos trucos escénicos y un irresistible rock fiestero, Kiss puso fin el sábado a la noche en la Argentina al espectáculo más grande que dio la historia del rock con su parada en el porteño Campo de Polo Argentino del "End of the Road World Tour", la gira con la que se retira definitivamente de los escenarios.

Cuando tras dos horas de show, las cuatro máscaras más icónicas del género entonaron el estribillo de "Rock and Roll All Nite", con sus figuras casi perdidas entre la gran lluvia de papel picado, estaban sin saberlo resumiendo la filosofía que guió durante 50 años a este emblema del shock rock.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Precisamente ese medio siglo de grandes himnos rockeros y golpes de efecto estuvieron presentes, a través del repertorio y de todos esos rituales escénicos Kiss sumó a lo largo de su recorrido y que le dieron su principal carácter.

En tal sentido, en las dos horas que duró el show, "El Demonio" Gene Simmons hizo su terrorífico número de escupir sangre en "God of Thunders" y su circense performance de lanzar fuego por la boca en "I Love It Loud"; y "El Chico Estrella" Paul Stanley voló sobre el público antes de "Love Gun" y rompió su guitarra al final.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Tampoco faltaron los disparos y explosiones lanzadas desde la guitarra del "Hombre del Espacio" Tommy Thayer, como en su momento lo hacía el original Ace Frehley en "Cold Gin"; ni la plataforma de la batería que se eleva en el solo de "El Gato" Eric Singer, una tradición también inaugurada por el histórico Peter Criss.

Pero más allá de las explosiones y estos esperados y celebrados momentos, la banda regaló 23 de sus grandes clásicos, fundamentalmente aquellos de los años `70, cuando el grupo alcanzó una impresionante fama; aunque también estuvieron en menor medida las composiciones de la época del glam metal, cuando la banda decidió quitarse el maquillaje.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


En tal sentido, demostró una vez más que detrás de la gran parafernalia -o acaso sosteniéndola- hay una soberbia banda capaz de tocar hard rock sencillo pero contundente y fiestero; y dejó la certeza de que se extrañará su ausencia en la escena.

Tras la postergación de dos años por la pandemia de coronavirus, Kiss finalmente pudo retomar y traer a estas tierras su gira despedida, algo que convocó de manera particular al ya de por sí fiel público local.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


En su mayoría con las caras pintadas como los cuatro famosos personajes del grupo, madres y padres con hijos pequeños, adolescentes y veinteañeros, y fans de la primera hora fundieron sus voces en cada uno de los estribillos y compartieron su fervor ante cada mohín de la banda o cada truco escénico. Es que el grupo no le falló y le entregó por última vez todo aquello que no puede faltar en un show de Kiss.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Cerca de las 21.30, un video mostró a los cuatro integrantes de "la banda más caliente del mundo" en el backstage yendo hacia el escenario, para luego hacer su aparición bajando desde plataformas colgantes al ritmo de "Detroit Rock City".

Entre constantes explosiones, luces resplandecientes y humo, el fervor se mantuvo en niveles altos con "Shout It Out Loud" y persistió con "Deuce" y "War Machine", pasajes en donde "El Demonio" puso en juego toda su galería gestual. En oposición, "El Chico Estrella" fue locuaz, intentó hablar en castellano y se mostró dinámico por todo el escenario.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Sin que se perdiera en ningún momento la energía, el grupo fue mezclando canciones de sus primeros discos como "Calling Dr. Love" y "Cold Gin", con temas de los ´80 como "Heaven´s On Fire", "Lick It Up" o "Tears Are Falling" y algunos de los ´90, como "Psycho Circus"; todos ellos celebrados por igual por el público.

Mientras los líderes Simmons y Stanley, cada uno con su estilo, oficiaban de grandes maestros de ceremonia a partir de mantener al extremo sus personajes, Thayer y Singer destacaron exclusivamente con sus solos y dejaron más al margen la cuestión de los roles.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Como si en ningún momento se perdiera de vista que se trataba del último cara a cara entre Kiss y el público argentino, cada pasaje del show, cada gesto y cada palabra era celebrada; y cada uno de los miembros se llevó su ovación personal.

Si como se dijo antes, con "God of Thunders" Gene Simmons escupió sangre y se elevó en una plataforma, y para "Love Gun" y "I Was Made For Loving You" Paul Stanley voló sobre el público y cantó desde la zona de la consola de sonido; "Black Diamond" marcó un primer final plagado de explosiones al ritmo de la música.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Eric Singer tuvo un momento más de protagonismo al abrir los bises con "Beth", al piano y con pistas que reprodujeron los arreglos de cuerdas originales, para que luego se sumara del resto de la banda y comenzará a decir adiós con "Do You Love Me?".

"Rock and Roll All Nite" en medio de la lluvia de papel picado y las bombas de serpentinas fue el digno cierre de esta historia que, sin embargo, de alguna manera invitó a seguir rockeando toda la noche y de fiesta cada día.

Foto Osvaldo Fanton
Foto: Osvaldo Fanton


Mientras se disipaba el humo de la última explosión, por los parlantes comenzó a sonar "God Gave Rock and Roll To You" y en las pantallas se leía "Kiss los ama, Buenos Aires". A juzgar por las lágrimas en los ojos y el maquillaje del público mientras se retiraba, los fans de Buenos Aires también van a extrañar mucho a Kiss y su cautivador circo rockero.

Publicado el Domingo, 24 Abril 2022 12:59 Escrito por

Se trata del disco debut de Juan Carlos Baglietto que mostró la propuesta estética asumida por artistas a los que desde entonces se conoció como La Trova Rosarina, será celebrado este fin de semana, a la vez que regresa a bateas con una reedición que incluye un texto del fallecido Gerardo Rozín.


Los 40 años de "Tiempos difíciles", disco debut de Juan Carlos Baglietto que mostró la propuesta estética asumida por artistas a los que desde entonces se conoció como La Trova Rosarina, será celebrado este fin de semana en el porteño Teatro Ópera, a la vez que regresa a bateas con una reedición que incluye un texto del recientemente fallecido Gerardo Rozín.

Los recitales, a realizarse el viernes y sábado desde las 20.30 en la sala sita en Avenida Corrientes 860, marcarán el segundo y tercer paso del festejo en vio que comenzó en marzo pasado en el Anfiteatro Municipal Humberto de Nito de Rosario.

Con esta nueva serie que el sábado 7 de mayo llegará al Espacio Quality cordobés, el grupo que asume por primera vez aquella denominación popular forjada en los tempranos '80, está desplegando una nueva serie de actuaciones tras un estreno en 2019 en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín.

Desde entonces, Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio, Rubén Goldín y Fabián Gallardo, más una banda de apoyo, tocaron en el Colón, recorrieron escenarios del país y grabaron, en diciembre de 2019 en el Teatro El Círculo de su ciudad, un disco en vivo con varios éxitos –añejos y actuales- de sus integrantes.

Esta vez el foco de las nuevas presentaciones está puesto en los dos álbumes que Baglietto y compañía registraron en 1982: el citado "Tiempos difíciles" y "Actuar para vivir".

Con el cuadragésimo aniversario de la primera placa en ciernes, el sello Universal decidió reeditar aquel repertorio (que incluyó gemas incorporadas a la rica tradición de la música popular argentina como "Mirta, de regreso", "Era en abril" y "La vida es una moneda") en un disco rebautizado "Tiempos difíciles 40 Aniversario" que saluda, además, al que fue el primer álbum debut de un artista argentino en conseguir la certificación de Disco de Oro.

Dos personalidades como el periodista rosarino Gerardo Rozín y el músico y productor Lito Vitale, escribieron sobre el aniversario. 

El escrito del creador de "La Peña de Morfi", al que accedió Télam, titulado "La Trova Rosarina fue el Big Bang antes del Big Bang", señala: "Eso era Rosario y eso éramos todos los rosarinos: las ganas de decir eso. En otros lugares de la Argentina hacían rock o lo jazzeaban, o hacían bossa nova, o hacían folclore, pero siempre metidos en los géneros. La trova fue mezcla, fusión, tránsito. Lo que no había. La trova fue también el grito. Y el grito de cansancio".

En otro párrafo, Rozín indica que "Era en abril", el primer hit, cuenta la historia de una mujer que pierde un bebé hacia el final del embarazo. "Entonces no se hablaba de esas cosas, mucho menos de la depresión. Por eso fue tan importante. La trova nació mujer", aseguró.

Y también aporta: "Me acuerdo de una filmación en Súper 8 del momento en que se fueron a Buenos Aires, donde no los esperaba nadie. Los veo, rarísimos, rajándose en un tren. No como migrantes sino para llevar la cultura. Para mostrar eso que no pudo pasar sino en Rosario. Hace ya 40 años. El Big Bang antes del Big Bang".

El aporte de Vitale se resume en el párrafo donde define a su amigo Baglietto como "un artista con increíble voz y personalidad para interpretar de una manera original y visceral nuevas y geniales canciones. Canciones de su tropa de amigos más íntimos que sorprenden con giros melódicos, imágenes poéticas y un sello tan personal que desde el inicio del desembarco de ese puñado de talentos nos quedó claro que harían historia".

Publicado el Jueves, 21 Abril 2022 13:36 Escrito por
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Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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